Cristiano Ronaldo vuelve a quedar en el centro de la escena. El delantero portugués se negó nuevamente a disputar un partido con su equipo, está vez este jueves frente al Al Ittihad (ya se había ausentado contra el Al Riyadh) sumando así su segunda ausencia consecutiva por decisión propia, en medio de un clima de creciente tensión interna.
Según distintas informaciones cercanas al entorno del jugador, el principal motivo de su postura estaría vinculado a la falta de inversión deportiva. Ronaldo considera que la plantilla necesita refuerzos de jerarquía y una mejora estructural para poder competir al máximo nivel, algo que —a su entender— no se está cumpliendo.
La situación no solo genera preocupación dentro del club, sino también en la liga, ya que se trata de una de sus máximas figuras y principal atractivo mediático. El portugués habría sido claro puertas adentro: si no se producen cambios concretos en el corto plazo, solicitará formalmente su salida, de acuerdo a un reporte reciente de ESPN.
Este nuevo episodio en su disputa con el fondo de inversión Saudí, con la Liga y su club Al Nassr, reaviva las dudas sobre su continuidad y vuelve a instalar el debate acerca del proyecto deportivo que rodea al astro luso, cuyo futuro, hoy más que nunca, parece estar sujeto a decisiones dirigenciales más que a cuestiones futbolísticas.
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