El FC Barcelona ha definido su hoja de ruta para el próximo mercado estival con una prioridad indiscutible: el fichaje de un delantero centro de primer nivel. Aunque Robert Lewandowski ha experimentado un repunte goleador bajo las órdenes de Hansi Flick, la dirección deportiva es consciente de que el polaco cumplirá 38 años la próxima campaña.
Por ello, la prioridad absoluta es encontrar un referente ofensivo que garantice el gol a largo plazo. Nombres como Julián Álvarez, actualmente en el Atlético de Madrid, o Viktor Gyökeres emergen como las opciones predilectas para liderar el ataque culé, en un escenario donde el acierto de cara a portería se considera el pilar fundamental para recuperar el trono europeo.
Esta apuesta por la vanguardia desplaza a un segundo plano otras necesidades. A pesar de que la zaga central siempre es una demarcación a vigilar, el club entiende que el regreso de Ronald Araujo y la polivalencia de piezas como Koundé o Eric Garcia ofrecen garantías suficientes.
Solo una oportunidad de mercado excepcional, con un perfil joven y accesible económicamente, podría desviar fondos de la partida destinada al «nuevo 9». Laporta y Deco tienen claro que, tras asegurar la continuidad de talentos como Lamine Yamal, el siguiente paso para blindar el proyecto deportivo es incorporar a un finalizador que recoja el testigo de Lewandowski y mantenga la voracidad ofensiva del equipo.
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