Tras quedarse solo en la Superliga, el Real Madrid activa una demanda histórica por «abuso de posición dominante».
El Real Madrid ha decidido no dar un paso atrás, incluso después de que el FC Barcelona oficializara su desvinculación definitiva del proyecto este pasado 7 de febrero. Lejos de rendirse, Florentino Pérez ha activado una maquinaria jurídica sin precedentes que busca reclamar a la UEFA una indemnización que oscila entre los 4.000 y 5.000 millones de euros. El club blanco, amparado por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que señaló el «abuso de dominio» del organismo que preside Aleksander Ceferin, argumenta daños y perjuicios, lucro cesante y un grave daño reputacional tras años de bloqueo a su iniciativa de libre competencia. Esta vía legal no es solo una búsqueda de compensación económica, sino una herramienta de presión política para obligar a Nyon a sentarse en una mesa de negociación real sobre el futuro del fútbol europeo.
A pesar de que el proyecto original de la Superliga parece haber perdido su «masa crítica» tras el adiós azulgrana, en Valdebebas interpretan que ganar la batalla judicial es el primer paso para cambiar el modelo de gobernanza. El Madrid no planea salirse del sistema UEFA de forma inmediata, sino utilizar esta demanda colosal como una «palanca de fuerza» para exigir un reparto más equitativo de los derechos televisivos y un mayor control comercial por parte de los grandes clubes. Florentino Pérez sabe que, aunque esté solo en la trinchera, la doctrina jurídica europea le da la razón frente al monopolio actual, lo que le permite seguir compitiendo en la Champions League mientras, en paralelo, asfixia legalmente a una institución que considera obsoleta y autoritaria en sus formas.
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