La dirección deportiva azulgrana se niega a dar por perdida la llegada del delantero argentino a pesar de la rotunda negativa rojiblanca.
La urgencia por encontrar un sustituto de garantías para la ofensiva tras la marcha de Robert Lewandowski rumbo a la Major League Soccer mantiene en alerta máxima a las oficinas del club catalán. Aunque la opción de incorporar al atacante albiceleste desde el Wanda Metropolitano parece una auténtica misión imposible debido a la negativa rotunda de la entidad madrileña a negociar, los altos mandos barcelonistas se niegan a tachar su nombre de la agenda oficial. El tiempo corre inexorablemente en contra de los intereses barcelonistas, obligando a los responsables deportivos a valorar de manera simultánea alternativas de menor impacto mediático pero de ejecución más rápida.
Mientras se debate la viabilidad de este fichaje colosal, la secretaría técnica maneja un amplísimo abanico de nombres en absoluta discreción para no encarecer las negociaciones de última hora. Delanteros de perfiles muy diversos forman parte de una lista secreta que Deco y Flick analizan minuciosamente para dar el golpe definitivo al mercado estival antes de su clausura oficial. La necesidad de incorporar un referente ofensivo se ha convertido en una auténtica obsesión para la cúpula directiva, consciente de que el rendimiento del equipo dependerá en gran medida del acierto que se tenga en estas horas frenéticas de negociaciones cruzadas.
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