Mientras el inglés brilla con luz propia, el resto del tridente ofensivo atraviesa un momento de dudas y problemas físicos.
El inicio de curso en el Real Madrid deja una realidad tan incontestable como preocupante para el técnico José Mourinho: el equipo se sostiene exclusivamente sobre las botas de Jude Bellingham. Mientras el centrocampista británico brilla con luz propia, su compañero Kylian Mbappé convive de nuevo con molestas dolencias en su rodilla que frenan su explosividad habitual.
Por su parte, el brasileño Vinicius continúa buscando desesperadamente su mejor versión tanto física como futbolística en este arranque del campeonato liguero. Lejos de señalar a las grandes estrellas, la realidad competitiva exige que ambos referentes ofensivos recuperen su pulso para equilibrar el peso del equipo.
Afortunadamente para los intereses del Real Madrid, el compromiso y la estelar aportación estadística de Jude Bellingham tapan momentáneamente las costuras de sus socios de ataque. La temporada es larguísima y tanto el francés como el brasileño tendrán mucho que decir cuando alcancen su plenitud física bajo las órdenes de José Mourinho.
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