El directivo alemán intentó sin éxito que la UEFA interviniera para evitar una caldera acústica en la capital, en el posible choque por los Cuartos de Final de ida.
El director general de la entidad bávara ha manifestado una profunda preocupación respecto al impacto sonoro que tendrá la cubierta del feudo blanco durante el próximo enfrentamiento europeo. Jan-Christian Dreesen ha intentado ejercer presión sobre el organismo rector del fútbol continental para que prohíba el cierre de la estructura, argumentando que el estruendo resultante sería inmanejable para su plantilla. Según el mandatario, la experiencia vivida hace dos años en la misma instancia fue suficiente para encender las alarmas en Múnich ante la posibilidad de un entorno aún más hostil.
El jefe del cuadro alemán teme que el rugido de la afición local, amplificado por el cerramiento superior, termine por asfixiar el juego de sus futbolistas en el momento más crítico de la eliminatoria. Esta solicitud desesperada responde a la necesidad de mitigar un factor externo que el club germano considera determinante para el desenlace del choque. Sin embargo, su petición no ha encontrado el respaldo esperado fuera de las oficinas de Baviera, dejando al equipo a merced de la atmósfera eléctrica que se prepara en el corazón de Madrid.
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