El nuevo cuerpo técnico ha logrado rescatar la química perdida con el brasileño tras la etapa de Xabi Alonso en el banquillo.
La salida de Xabi Alonso supuso un golpe al ánimo del delantero, cuya relación con el técnico anterior no atravesaba su mejor momento, especialmente tras la gira estadounidense. Sin embargo, la llegada de Álvaro Arbeloa cambió la dinámica, otorgándole al brasileño el sello de decisivo en cualquier partido y situación que se trate. Bajo esta nueva dirección, el atacante ha recuperado la sonrisa y el fútbol eléctrico que le caracteriza.
El mérito de este renacer reside en que el apoyo institucional y técnico llegó en el momento de mayor soledad del jugador frente a la opinión pública. «Quiero ser imparcial en un caso que podría ser muy grave», comentaba el entorno sobre la gestión de su figura en el vestuario madrileño. Gracias a este respaldo, otros se hubieran abandonado ante la presión, pero él ha demostrado una resiliencia que lo sitúa nuevamente en la cima.
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