El belga recuerda con emoción el Mundial de 2018 y su capitanía nacional
Uno de los puntos álgidos de la carrera de Eden Hazard fue, sin duda, su desempeño con la selección de Bélgica, especialmente durante la cita mundialista de 2018. El exmadridista resalta en ‘The Guardian’ el inmenso orgullo que sintió al portar el brazalete de capitán y la oportunidad única de compartir vestuario y terreno de juego con su hermano. Hazard asegura que, a pesar de no haber levantado el trofeo, la sensación de que aquel grupo era «increíble» sigue vigente, y le gratifica que muchos aficionados aún consideren que superaban en juego a la campeona francesa.
La «generación de oro» belga, liderada por el talento de Eden, alcanzó una madurez competitiva que puso al país en el mapa del fútbol mundial. Para el exdelantero, representar a su nación fue un honor que trasciende los títulos, consolidando una identidad futbolística que hoy recuerda con nostalgia desde su residencia en Madrid. Aunque los éxitos con el Real Madrid no llegaron como se esperaba, Hazard guarda en su memoria aquel Mundial de Rusia como la máxima expresión de su fútbol y el momento de mayor conexión con sus raíces y su familia.
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