Los precedentes históricos son el único clavo ardiendo de los de Álvaro Arbeloa
El Real Madrid se aferra a la estadística histórica para soñar con el pase a las semifinales europeas. El club no conoce la derrota en Múnich desde el lejano año 2012, habiendo logrado triunfos contundentes posteriormente. Florentino Pérez instó a sus jugadores a fijarse en noches mágicas como el recordado 0-4 del año 2014.
También se pusieron como ejemplo las victorias por 1-2 obtenidas en las campañas de 2017 y 2018 respectivamente. Estos precedentes alimentan la esperanza de un vestuario que sabe que la tarea no puede ser más complicada. Pese a la fiabilidad teutona, el equipo blanco viaja con la convicción de forzar, al menos, la prórroga.
El objetivo marcado es ganar el encuentro a domicilio sin importar las dificultades que plantee el rival alemán. Los futbolistas han empezado a visualizar la remontada tras el mensaje motivador recibido en las entrañas del estadio. La historia reciente en Baviera invita a pensar que el milagro es posible para este grupo.
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