El gesto de taparse la boca complica las investigaciones de la UEFA en el campo
Uno de los mayores retos para la justicia deportiva es la dificultad probatoria cuando no existe un audio claro. En el caso Kudela, el jugador «le dijo algo al oído pero no se escuchó bien» en las grabaciones. Este gesto de cubrirse la boca con la mano es una constante en las polémicas de insultos sobre el césped. Tanto el defensa checo como Prestianni utilizaron esta maniobra para intentar ocultar sus expresiones ante las cámaras.
El entorno de Glen Kamara, representado por el abogado Aamer Anwar, reclamó en su día un castigo de un año. Consideraron que los diez partidos eran insuficientes ante la gravedad de un ataque basado en el color de piel. El Rangers subrayó la importancia de dar credibilidad a la versión de la víctima en situaciones de desprotección total. Este debate sobre la transparencia en el campo sigue vigente tras la denuncia de Vinícius en el estadio Da Luz.
La UEFA debe determinar ahora si el informe de Letexier y los testimonios de los jugadores madridistas son prueba suficiente. El artículo 14 es muy claro respecto a las sanciones, pero requiere una valoración del comité sobre la veracidad. El caso Kudela demostró que la UEFA puede sancionar basándose en testimonios probados aunque falte la prueba reina audiovisual. El mundo del fútbol espera ahora ver si se mantiene la firmeza contra el racismo en esta nueva crisis.
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