El técnico alemán enfrenta el reto de superar al único equipo que ha eliminado sistemáticamente al Barcelona de la Champions.
Joan Laporta ha sido claro con Hansi Flick desde su llegada: la excelencia en Europa es innegociable, pero para alcanzarla hay que aprender de los errores del pasado. El Barcelona se enfrenta a su némesis europea, un Atlético de Madrid que le ha ganado siempre en esta competición, utilizando una mezcla de rigor táctico y eficacia goleadora. La historia cuenta que en 2016, el Barça llegó como campeón defensor y terminó de rodillas ante un Griezmann estelar, en una noche donde la polémica arbitral solo fue el cierre de un partido donde los azulgranas se vieron impotentes frente a la muralla de Simeone.
El presente obliga al Barça a cargar nuevamente con la mochila de favorito, una condición que históricamente le ha sentado mal ante el planteamiento de perfil bajo del equipo del Cholo. Sin referentes de aquellas derrotas en el campo, el desafío es puramente psicológico: demostrar que este nuevo proyecto puede evitar las trampas defensivas que detuvieron a Xavi, Iniesta y Messi. Con la mirada puesta en Budapest, el Barcelona debe transformar aquellas dolorosas lecciones de vida en una motivación extra para derribar, de una vez por todas, el muro rojiblanco que le ha impedido reinar en Europa en años anteriores.
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