De defensa impenetrable a equipo vulnerable. Algo se rompió en el Arsenal en las últimas semanas.
El bajón del Arsenal se explica en gran parte por su fragilidad defensiva reciente. En 2026 le han encajado 21 goles en 23 partidos. Una cifra muy superior a los 13 que recibió antes de finalizar el año anterior.
El equipo ha pasado de encadenar ocho porterías a cero a conceder con facilidad. Esa pérdida de solidez ha impactado directamente en los resultados. Ya no es el bloque fiable que marcaba diferencias.
Además, el rendimiento ofensivo tampoco compensa los errores atrás. Cuando deja de ser sólido, el equipo se queda corto en ataque. Un desequilibrio que explica la actual ‘mini crisis’.
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