La directiva azulgrana se encuentra ante una encrucijada que marcará la planificación de la próxima temporada.
Por un lado, Hansi Flick considera a Raphinha una pieza «intocable» e insustituible por su capacidad de presionar y su versatilidad táctica. Por otro, Deco sabe que ingresar 100 millones de euros por un jugador de 29 años sería la solución definitiva a los problemas de inscripción y permitiría acometer otros fichajes estratégicos, como la llegada de un nuevo lateral izquierdo o el ansiado refuerzo para el extremo zurdo.
Aunque oficialmente el Barça sostiene que Raphinha no está en venta, la magnitud de la propuesta árabe obliga a los ejecutivos a realizar simulaciones contables. Arabia Saudí planea reemplazar a varias estrellas cuyos contratos expiran este 2026 con nombres de la talla del brasileño, y creen que el factor económico terminará abriendo una grieta en la resistencia culé. Sin embargo, sin el visto bueno del futbolista, la operación está abocada al fracaso, ya que su cláusula de rescisión sigue blindada en los 1.000 millones de euros.
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