La libertad táctica implantada por el técnico germano provoca que defensas y centrocampistas sumen en ataque en una plantilla desatada.
El brutal despliegue anotador del FC Barcelona está teniendo un impacto directo en la dinámica colectiva de la plantilla, convirtiendo el gol en una responsabilidad compartida por todas las líneas del terreno de juego. Mientras Raphinha se erige en el gran referente de cara a puerta firmando un arranque espectacular como ‘Pichichi’ del equipo con 14 tantos oficiales, la pizarra de Hansi Flick fomenta que cualquier jugador que incorpore al ataque tenga licencia para probar fortuna desde media y corta distancia.
La nómina de goleadores azulgranas en este arranque de competición confirma la integración total del bloque en la fase de finalización. Futbolistas de perfil defensivo como Jules Koundé, João Cancelo o el joven Xavi Espart ya han visto portería, mientras que la medular compuesta por Rodrigo Hernández, Pedri González y Pablo Páez ‘Gavi’ asume un protagonismo creciente lanzándose con frecuencia al balcón del área. Esta variedad de recursos dificulta enormemente los marcajes a los entrenadores contrarios, incapaces de frenar a un equipo que llega con efectivos desde todas las zonas.
Esta democratización del remate garantiza que el conjunto catalán mantenga una amenaza constante sin depender en exclusiva de la inspiración de sus delanteros centro. La apuesta de Flick por un fútbol asociativo, directo y vertical ha liberado a los centrocampistas y zagueros para incorporarse al remate sin descuidar el equilibrio táctico, consolidando al Barcelona como uno de los proyectos más competitivos y entretenidos de ver en el panorama europeo actual.
Publicar comentario