El delantero brasileño se choca con la planificación deportiva de Mourinho después de recortar sus vacaciones para convencer al técnico.
Endrick se encuentra ante una de las batallas más complejas de su carrera deportiva dentro del Real Madrid al toparse con un panorama donde prácticamente todos los factores institucionales juegan en su contra. El atacante interrumpió voluntariamente su periodo de descanso estival para ponerse a las órdenes de José Mourinho con la firme intención de ganarse un sitio en la plantilla, una determinación que ya dio frutos iniciales al marcar un gol frente a la Fiorentina tras apenas unos entrenamientos.
Sin embargo, la cúpula directiva ha respondido al mercado configurando una delantera superpoblada que incluye la reciente contratación de Carlos Espí como nueve puro y la inminente llegada del marfileño Yan Diomande para ocupar la banda derecha. A pesar de que el ariete ya sufrió un ostracismo similar bajo las órdenes de Carlo Ancelotti y Xabi Alonso que desembocó en su cesión al Olympique de Lyon, su entorno descarta una salida inmediata y confía en exprimir cada minuto de la pretemporada para alterar el guion establecido.
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