Confusión con la Finalissima entre UEFA y Conmebol

Jugadores argentinos y españoles presionan para cancelar el evento en un territorio bajo fuego cruzado

El tiempo se agota. Con el partido programado para dentro de apenas 18 días, el cónclave bilateral que celebrarán este martes la Conmebol y la UEFA determinará el destino de una edición que nació marcada por la polémica. La posición de Qatar es inamovible: «Se mantiene firme en poder recibir la próxima edición», han comunicado a las confederaciones, utilizando el argumento de la vuelta al fútbol local para intentar disipar las dudas sobre la seguridad en Doha. No obstante, el reciente historial de ataques con drones y misiles desde Irán, registrados incluso durante el pasado fin de semana, arroja una sombra de duda que los organizadores parecen querer minimizar a toda costa.

La Finalissima, que en 2022 fue un éxito rotundo en Wembley con la victoria de Argentina por 3-0 ante Italia, corre el riesgo de convertirse en un escenario de tensión política innecesaria si no se prioriza la seguridad. Mientras la AFE ya ha manifestado su rotunda oposición a disputar el encuentro en territorio qatarí, la incertidumbre se apoderó de las concentraciones. Todo depende ahora de la reunión de mañana, donde la diplomacia deportiva deberá decidir si el espectáculo puede continuar bajo la sombra de la guerra o si, finalmente, la sensatez obligará a mover el partido a una sede neutral.

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