El coliseo madridista deslumbró a la delegación internacional durante una inspección de máxima exigencia técnica.
La comitiva de la FIFA quedó impactada tras su paso por el Santiago Bernabéu, donde el Real Madrid exhibió todo su músculo organizativo. Durante un examen que coincidió con un duelo de Champions League, los inspectores supervisaron el funcionamiento del hipogeo, las áreas VIP y la compleja gestión de más de 40 señales televisivas. La capacidad del recinto para coordinar múltiples unidades móviles en un entorno de alta tensión reforzó su candidatura para ser el epicentro del torneo.
Esta visita, que se extendió por más de dos horas, dejó una huella profunda en los evaluadores debido a la modernidad y eficiencia operativa del estadio. Aunque la elección oficial de la sede para el último partido no era el objetivo primordial de esta fase, el éxito rotundo del Bernabéu lo coloca en una posición de privilegio. El organismo internacional valoró positivamente que una infraestructura de este calibre esté plenamente operativa y preparada para eventos de escala global de forma inmediata.
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