Endrick pone en jaque a Vinícius

El delantero brasileño irrumpió desde el banquillo para liderar una remontada épica ante la Roma y reclamar su sitio en el equipo tras acumular solo cuatro minutos en toda la temporada.

El Real Madrid firmó una noche memorable en la Liga de Campeones liderada por una irrupción tan inesperada como devastadora. El atacante brasileño Endrick, de 20 años, saltó al césped del Estadio Olímpico en el minuto 59 con un contundente 3-1 en contra en el marcador. Con apenas cuatro minutos disputados en todo el curso debido a una inoportuna lesión muscular de pretemporada, el joven ariete agitó el ataque blanco desde la banda derecha. Su impacto fue inmediato y decisivo: propició el segundo tanto madridista con un certero testarazo cuyo rechace cazó Carlos Espí y anotó de cabeza el definitivo empate a tres.

La actuación del futbolista sudamericano no solo le valió el galardón de MVP del encuentro, sino que dejó una de las imágenes y reflexiones más impactantes de la jornada continental. El propio atacante confesó tras el pitido final la escena previa a su entrada al terreno de juego: «Estaba en el banquillo hablando con Dios. Cuando miro al lado, me está llamando Nuno. Me voy y sigo hablando con Dios, porque pensaba que no iba a entrar tan temprano». Sus palabras reflejan la fe y el descaro de un futbolista que promedia un gol en la máxima competición europea cada 88 minutos de juego.

Pese a no haber gozado de la continuidad deseada en los planes iniciales de José Mourinho, el brasileño volvió a demostrar su facilidad innata para revolucionar escenarios de máxima exigencia. Tras completar un curso pasado sobresaliente como cedido en el Olympique de Lyon, donde firmó ocho goles y cinco asistencias en 21 encuentros, el atacante volvió a exhibir la potencia y el desborde que encandilaron a Europa. Su estratosférico rendimiento ante la Roma reafirma la enorme capacidad del carioca para generar peligro masivo en escasos minutos de participación sobre el terreno de juego.

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