La Federación Italiana de Fútbol está dispuesta a todo para transformar la realidad de su selección nacional y ha puesto sus ojos en Pep Guardiola.
El actual técnico del Manchester City es el gran anhelo de la directiva para encabezar un proyecto que devuelva la ilusión a un país golpeado en lo deportivo. Aunque el elevado salario del catalán, cercano a los 25 millones de euros, parece una barrera insalvable, en Italia confían en una estrategia financiera similar a la utilizada con Antonio Conte en 2014 para hacer posible su llegada.
El factor determinante en esta negociación podría ser la marca Puma, patrocinador que comparte intereses tanto con el entrenador como con la selección azzurra. Este socio comercial asumiría una parte significativa de la ficha para facilitar la operación. Además, el deseo expreso de Guardiola de dirigir en un Mundial y su conocido afecto por Italia, tras su paso como jugador por el Brescia y la Roma, alimentan las esperanzas de una federación que busca un líder global para su banquillo tras la salida de Gennaro Gattuso.
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