Tras confirmarse que Lamine Yamal no volverá a jugar con el Barcelona hasta la próxima campaña, el mundo del fútbol centra su mirada en el 15 de junio.
La hoja de ruta marcada por los especialistas apunta a un tratamiento intensivo pero sin riesgos, diseñado para que el músculo sane de forma natural y recupere su elasticidad original. La incógnita de si serán seis u ocho semanas de baja marcará la diferencia entre ser titular en el estreno mundialista o tener que esperar su oportunidad en la fase de eliminatorias, un escenario que preocupa al entorno del joven internacional.
En el seno de la selección española confían en que la juventud y la capacidad de recuperación de Lamine jueguen a su favor en este proceso contra el reloj. Aunque su baja es un golpe durísimo para el Barça en sus últimos compromisos domésticos, el objetivo mayor de ver al «10» liderando el ataque nacional sigue en pie. Con Uruguay esperando en el horizonte del 27 de junio, el cuerpo médico trabaja con la certeza de que, en el peor de los casos, el extremo catalán estaría disponible para el cierre de la primera fase, aportando la frescura necesaria en los momentos de máxima tensión del campeonato.
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